La Salud Mental desde una mirada holística. Experiencia de rotación en Bangalore, India

Juan Miguel Insfran Franco. Médico. Residente de cuarto año de Psiquiatría. Hospital “Gral. San Martín” de La Plata. Período 2013-2014. E-mail: jinsfran@live.com
María Soledad Mellana. Lic. en Psicología. Residente de cuarto año de Psicología. Hospital “Mario V. Larrain” de Berisso. Período 2013-2014. E-mail: msole21@hotmail.com

Resumen

Este artículo es una breve reseña de nuestra experiencia de rotación en la institución de salud “Arogyadhama”, en India. Nos proponemos transmitir algunos lineamientos que caracterizan al paradigma de salud holístico con el que se trabaja en dicha institución. Tras un escueto recorrido por los marcos filosóficos Occidentales y Orientales que delimitan las concepciones del ser humano y en consecuencia, los dispositivos de salud, nos detenemos en el modelo de abordaje integral basado en el yoga, con el cual se trabaja en Arogyadhama. Definiremos el concepto de yoga explicando el aspecto psicológico que lo caracteriza y sus vertientes terapéuticas. Analizamos cómo la filosofía del yoga es solidaria con la noción de holismo y describimos modalidades de intervención desde esta perspectiva. Finalmente, invitamos a una reflexión acerca de la posibilidad de enriquecer nuestro sistema de salud ampliando la mirada hacia Oriente.

Abstract

This article is a brief resume of our internship experience at Arogyadhama health institute, in India. We have the purpose to transmit some of the main characteristic of the holistic health paradigm, in which the institution works. After a brief report on the occidental and oriental philosophical frameworks, defining the conceptions of man and therefore devices in health, we focus on Arogyadhama´s integrated approach based on yoga. We will define yoga on its psychological and therapeutic aspects. We will analyze how yoga´s philosophy is integral to the notion of holism and we will describe methods of intervention from this perspective. Finally, we reflect on the possibility of enriching our health care system by expanding our perspective looking to the East.

Introducción

En Oriente se encuentran actualmente vivos saberes ancestrales respecto del ser humano cuyo magnetismo no deja de ejercer influencia en Occidente. La India en particular, es cuna del Ayurveda, uno de los sistemas médicos holistas más antiguos de la humanidad que actualmente se estudia en universidades de todo el mundo,1 y del Yoga que es un sistema filosófico cuyas prácticas tienen un efecto psicofísico de tal magnitud, que es considerado como intervención terapéutica integral por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos.2 La India es reconocida mundialmente como una tierra que atrae a quienes presentan inquietudes filosóficas que incluyen la dimensión de lo espiritual.

¿Qué aportes se pueden hacer desde la filosofía oriental al estudio de la psique humana?, ¿Qué lugar hay para el yoga en una institución de salud?, ¿En qué consiste un abordaje holístico o integral en salud? Con estos interrogantes y con la expectativa de que los aportes de Oriente pudieran enriquecer las prácticas en salud mental de nuestro país, realizamos la rotación extracurricular en Arogyadhama, en la ciudad de Bangalore, India.

 

Superando los dualismos

Varios autores han planteado el problema que conllevan los modelos actuales en la medicina y la salud mental, donde prevalecen distintos reductivismos (Berrios, 2011)(Stagnaro, 2002)(Galende, 2008). El modelo biomédico que tiene hegemonía dentro de los sistemas de salud occidentales se respalda en el racionalismo cartesiano. Como bien se sabe, Descartes entiende que el ser humano está integrado por dos dimensiones diferentes: la res cogitans (mente, pensamiento, alma) y la res extensa (cuerpo). En efecto, la aceptación del dualismo mente-cuerpo no sólo influye en nuestra concepción general del mundo sino también en las ideas que tenemos acerca de la salud y la enfermedad. El psiquiatra Santiago Levin (2012) se refiere al tema de siguiente manera:

(…) la medicina occidental divide lo mental de lo corporal, quedando dicha distinción por completo naturalizada. Una de las consecuencias del proceso de naturalización de un fenómeno es su consiguiente invisibilización. Ello equivale a decir que los médicos del siglo XXI hemos incorporado el dualismo mente-cuerpo como un escotoma en nuestra capacidad de análisis y comprensión de lo humano, en este caso en relación a los procesos de salud y enfermedad. Para nosotros es natural: hay un cuerpo, y hay una mente. Y son cosas separadas, que se estudian por separado por especialidades médicas separadas, y que luego en la clínica se “ven” por separado. (p.418)

En este punto, las ciencias de salud se enfrentan a un conjunto de problemas tan interesantes como complejos. La existencia de las enfermedades psicosomáticas y la evidencia del papel del psiquismo en la génesis de algunas enfermedades como diabetes (Faccioli, Ginsburg, Alvarez, Finkelsztein, Job y Litwak, 2012) y la insuficiencia cardíaca (Alvarez, Olmos y Pisa, 2012), entre otras, pone de manifiesto que el dualismo mente-cuerpo no parece tan sólido. De hecho, lo que aquí ocurre es que la presentación clínica nos impide dividir “lo mental” de “lo corporal”.

En Oriente, la presencia de otros marcos filosóficos acompaña concepciones de salud y enfermedad diferentes, que dan lugar a modelos de abordaje innovadores. Nuestra experiencia de rotación tuvo lugar en la Casa de Salud Holística “Arogyadhama” (Holistic Research Health Home), que pertenece a la Universidad SVYASA (Swami Vivekananda Yoga Anusandhana Samsthana) y se encuentra en la ciudad de Bangalore, al sur de India. Se trata de una universidad que se especializa en la investigación científica, usos terapéuticos y enseñanza del yoga. El trabajo que se lleva a cabo en Arogyadhama, se caracteriza por un modelo de abordaje integral basado en la filosofía del yoga, en el que nuevas propuestas terapéuticas coexisten junto a los tratamientos occidentales habituales.

Dicho abordaje integral se inscribe en un paradigma holístico que no es, desde luego, patrimonio exclusivo de la filosofía oriental. De hecho, la palabra holismo proviene del griego holos que significa entero o total. Aristóteles (1998), cuando hablaba de la sinergia, sostenía que el todo no se reducía a la suma de sus partes y le daba especial importancia a las interrelaciones para entender la constitución de un sistema. Según este punto de vista, al abordar un problema de manera fragmentada, siempre quedará algo por fuera, es decir, sin explicación o resolución. Concretamente, el abordaje de un problema de salud es holístico cuando se considera al ser humano como un sistema complejo, donde lo psíquico debe ser tenido en consideración, aun cuando la manifestación principal sea en el cuerpo.

En Arogyadhama, este paradigma se intenta implementara través del dispositivo denominado IATY (del inglés “Integrated Approach of Yoga Therapy”) que significa “Abordaje Integral de Yoga Terapia”.

 

¿Qué es el Yoga?

La palabra yoga viene de la raíz sánscrita YUJ, que significa unir, integrar. Este significado revela el profundo sentido del yoga, que precisamente apunta a la superación de dualidades (Cattedra, 2004).

Consideramos aquí detenernos en una explicación del yoga abordando su dimensión psicológica y filosófica, ya que aun cuando su práctica está muy difundida en nuestro medio, dichos aspectos son poco conocidos. El yoga constituye uno de los seis sistemas de filosofía de la tradición India clásica, conocidos como “Darshanas” que significa, literalmente, “puntos de vista”. El yoga es un sistema filosófico que interpreta la realidad desde una perspectiva psicológica.

Dos características son esenciales en el yoga: (1) su enraizamiento en la experiencia y (2) su referencia inherente a lo psicológico. El lugar de la experiencia se pone de manifiesto a través del conjunto de prácticas psicofísicas que caracterizan al yoga,y que consisten en trabajar a través del cuerpo y del psiquismo, accediendo a niveles más profundos de la conciencia.Para ello se recurre a técnicas específicas de relajación, respiración y concentración bajo distintas formas posturales. La filosofía del yoga conlleva una dimensión experiencial, Olivia Cattedra (2004), investigadora del CONICET, dice: “la india enseña que cierto tipo de comprensión es solo mediante la experiencia. Todo debe ser revisado y confrontado por la experiencia y sus resultados”.

Con respecto al segundo punto, en los Yoga Sutras, un tratado escrito en sanscrito hacia el S II AC (Cattedra, 2004), se define al yoga como: “aquello que calma las modificaciones de la mente”. La teoría del yoga sostiene que la mente se haya en constante movimiento, es inquieta por su naturaleza, lo cual lleva al hombre a la confusión. La consecuencia de esto es el sufrimiento. Cattedra (2004) nos dice: “El hombre común estimulado por el devenir exterior, acicateado por los estímulos, y respaldado por sus temores y expectativas, deposita su mente en el exterior y así está sujeto a lo que la vida le trae desde afuera”. Según el yoga el hombre sufre por ignorancia, por desconocerse a sí mismo, a su centro de conciencia (“atman”, esencia, núcleo) e identificarse con el principio psicosomático, el yo. Así, “el hombre vive sujeto a una terrible paradoja: por un lado está escindido, dividido; por otro se muestra encadenado a su falsa identificación. Todo lo vive y lo conoce desde la dualidad, que se convierte en fuente de la que mana continuo sufrimiento”. (Silva, 2008)

Entonces, ¿Qué lugar viene a ocupar la práctica de yoga? Como dicen Cattedra y Fernández de Bobadilla (2006):

Son los objetivos esenciales del Yoga centrar, serenar, tranquilizar, para poder ver, descubrir. El practicante, siendo sujeto y objeto a la vez, va armonizando su cuerpo y su psiquismo, y esto le va permitiendo descubrir su ser. El yoga es una disciplina que, a través de las prácticas que involucran lo corporal y lo psíquico, apunta a la intimidad y a la identidad profunda, esencial, de quien practica. (p.121)

A través de la práctica de yoga es posible actuar sobre la mente accediendo al denominado “plano del discernimiento” (en sánscrito vijnamayakosa).3 Este concepto, nos resulta interesante, ya que no alude a la mente consciente, al yo, sino al efecto revelador que tiene para una persona, luego de la práctica sostenida del yoga, el “ver” o “darse cuenta” por primera vez de algunos de los determinantes de sus acciones y decisiones.  En los Vedas4, se habla de “un giro en el asiento de la conciencia”, “una revelación personal desprovista de cualquier concepto sobre lo que somos” (Sogyal Rimpoché, 2006). En este punto, nos preguntamos: ¿Puede ello compararse con los “hallazgos” (Lacan, 1987) que el inconsciente brinda al analizante en su análisis?

Desde el yoga se considera que la mente es una parte de la energía total del hombre: en el proceso de aquietar  y ordenar la mente, hay que aquietar y ordenar la energía en forma total, en sus niveles sutil (mente) y concreto (cuerpo). Se plantea entonces una composición compleja del ser humano que comprende distintos planos, visibles y no visibles, sutiles y concretos. Y además un orden de determinación según el cual el cuerpo energético, determina todo cuanto ocurre en el cuerpo físico. Este es el principio en el cual se basa el IAYT.

 

El Yoga como terapia (IAYT)

Como se puede ver, la práctica del yoga, en tanto proceso psicológico de comprensión o insight tiene una vertiente terapéutica. Además, existe evidencia de su eficacia clínica  en distintas patologías2. Sin embargo, hay que dejar en claro que, en sus orígenes, el objetivo primordial de la práctica de yoga trasciende lo terapéutico y tiene que ver con una ascesis que consiste en crear las condiciones para la dimensión de lo espiritual.

En Arogyadhama, la atención se organiza en torno al dispositivo IAYT, “Abordaje integral de Yoga terapia”. El mismo se denomina “integral” ya que el Yoga, como fue explicado, opera no sólo en el plano físico concreto, sino también sobre el plano sutil y causal de las enfermedades. Además, la institución combina, en su abordaje holístico, al Yoga junto con intervenciones desde el Ayurveda y la medicina alopática occidental. Así, durante la estadía de los pacientes en la institución, se apunta a trabajar con la persona en su totalidad (cuerpo, energía y conciencia), aceptando que la presentación clínica es en apariencia múltiple (dual), pero entendiendo que el origen es en la unidad del sistema psicofísico humano (no dual).

A continuación describiremos brevemente, el funcionamiento del Centro de Salud Integral Arogyadhama. Éste organiza el tratamiento a los pacientes a partir de un sistema de internación en la institución, de una semana de duración como mínimo, que puede extenderse dependiendo del diagnóstico y evolución del paciente; no ingresando pacientes con criterios de internación de patología aguda. Los ingresantes son nombrados como “participantes”, aludiendo al rol activo que tendrán durante su estadía en la institución.

El ingreso se realiza luego de una entrevista por consultorio externo con la Dra. Nagarathna, principal referente de la institución. Dicha profesional, asignará a cada participante una sección, a la que pertenecerá durante su estadía en Arogyadhama. Cada sección cuenta con un programa terapéutico específico, en función del motivo de consulta y/o padecimiento de las personas allí agrupadas (enfermedades cardiovasculares, respiratorias, psiquiátricas, entre otras).  Es importante destacar que se construye además, una propuesta terapéutica para cada paciente, adecuando los dispositivos a la singularidad de la presentación de cada quien.  Por ejemplo, dos personas con la misma enfermedad, pueden requerir intervenciones distintas, porque la enfermedad surge en dos contextos psicofísicos distintos. Ello está en sintonía con la filosofía del yoga, que establece que:

El yoga es uno, pero las formas de hacer yoga son muchas, del mismo modo que la idea de camino es única, pero el camino de cada uno es completamente individual (…) La práctica del yoga se adaptaría, pues, a las limitaciones y características individuales, para que cada uno pueda encontrar su verdad, su propia integración.(Cattedra y Fernandez de Bobadilla, 2006)

El día de arribo a la institución, la Dra. Nagarathna da una charla de recepción a los ingresantes, en la cual les comunica el principio básico del IAYT: “Sanar la mente, sanará al cuerpo”. Invita a continuación a los participantes a pensar en la causa o raíz de su problema de salud y les pregunta si pueden aceptar la idea de que la causa de su enfermedad o padecimiento es mental. Insta a continuación, a una reflexión respecto de cuánto más fácil es pensar la causa de una enfermedad por ejemplo como hereditaria, en lugar de entender cómo la misma se entrama con su estilo de vida, experiencias de dolor, pensamientos y actos pasados y presentes.

Es decir que, desde el primer día se propone a los participantes una introspección respecto de la enfermedad física que los aqueja apelando a la responsabilidad de la persona, correlativa a la noción de sanación del holismo. En este punto, reflexionamos ahora acerca de la posibilidad de que dicha introspección fuera a su vez acompañada por un trabajo psicoanalítico, estando advertidos de que “responsabilizarse” no es una cuestión de “buena voluntad”. Se trataría más bien, de apuntar a una rectificación subjetiva que llevara a una implicación del sujeto con las causas de su padecer, en el contexto de un espacio analítico.

En lo referente a la psicosis, la práctica de yoga genera resultados muy interesantes que merecen una explicación aparte. Diversos autores han desarrollado series específicas para pacientes esquizofrénicos transformando la práctica de yoga en una intervención terapéutica con sentido psicopatológico (Visceglia, 2007). El yoga tiene un evidente efecto sobre la vivencia del cuerpo, generando una experiencia de unidad corporal (cabe recordar que la palabra yoga en sánscrito significa unión), por lo que es una intervención muy útil en pacientes con experiencias de fragmentación corporal y disensopercepciones somáticas. Produce un cambio en la atención, quizá por atenuación de las vivencias internas, y los pacientes impresionan estar más conectados con su entorno. En estas prácticas, el instructor debe tener ciertos cuidados, como determinar si es conveniente mantener los ojos abiertos o cerrados, guiar con indicaciones precisas las técnicas de relajación, y evitar prácticas de meditación.Los efectos en cada paciente, al finalizar una clase pueden llegar a ser, a veces, muy llamativos. Por ejemplo, algunos testimonios que hemos podido escuchar luego de la práctica son: “siento los pies más en la tierra” o “me relajo, como cuando tomo la pastilla”.

 

La eficacia terapéutica del yoga

Como se dijo, la India otorga un lugar fundamental al conocimiento basado en la experiencia, así un precepto tántrico nos informa que “el remedio es remedio solo si cura” (Catedra, 2004). La universidad S-VYASA trabaja en conjunto con 20 Universidades y centros de investigación de distintas partes del mundo que también han puesto su interés el estudio de esta modalidad de intervenciones. Se han publicado varios estudios que evalúan la eficacia de la práctica de yoga como intervención terapéutica para distintas patologías.

En el campo de la salud mental, el yoga ha demostrado ser beneficioso para el tratamiento de la depresión y los trastornos de ansiedad (Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, 2011)2. Con respecto a la esquizofrenia, (2007) cuyo equipo conocimos en la rotación,  realizó un estudio en el cualel ejercicio aeróbico fue comparado con el yoga como intervención complementaria al tratamiento farmacológico de la esquizofrenia. El grupo que practicó yoga reportó una reducción significativamente mayor en síntomas positivos y negativos, y la calidad de vida solo mejoró en el grupo que recibió yoga como intervención. Ambas fueron igualmente benéficas sobre la reducción de los efectos adversos farmacológicos. Existen además revisiones sistemáticas y meta análisis que dan cuenta los mencionados resultados (Vancampfort, 2012)(Cramer, 2013).

 

Reflexiones finales

La experiencia de rotación en India fue intensa y enriquecedora en distintos aspectos. Los innumerables contrastes culturales entre Occidente y Oriente se hicieron presentes a cada momento. Ello nos permitió reflexionar en principio, respecto de la importancia  de considerar el marco cultural e histórico de una sociedad al intentar pensar el lugar que allí tienen la psicología y la psiquiatría.Por otro lado, confrontarnos con otras realidades de salud mental supuso el desafío de analizar nuestras prácticas y la oportunidad de enriquecerlas con los aportes de otras modalidades de pensamiento.

Ampliar la mirada hacia el saber oriental podría ayudarnos con algunos de los problemas que se nos presentan a quienes vivimos en este lado del mundo. Por ejemplo, en el contexto de la nueva ley de Salud Mental5 que estipula que los profesionales deben garantizar las alternativas terapéuticas más convenientes,es necesario tener en cuenta modalidades de trabajo integrales, eficaces, seguras y de bajo costo, como podría ser la presentada en este artículo.

Encontramos en la filosofía y en la práctica del yoga una visión integral del hombre, que llevada al campo de la salud, posiciona lo psicológico en un lugar fundamental en el análisis de las enfermedades. No desconocemos, los problemas epistemológicos y clínicos que supone el uso de estas propuestas en nuestro medio. Concretamente, el modelo holista del que hablamos replantea el lugar de nuestras disciplinas dentro de la salud mental, y a esta dentro de la salud en general. En este sentido, es que pensamos que nuevos debates serán necesarios para contribuir al crecimiento de las ciencias de la salud.


Bibliografía

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